
Y me refiero a este experimentado “arquitecto de la información” como un pitoniso porque claramente tenía razón en sus suposiciones. A pesar de que muchos crean teorías catastróficas cada vez que una nueva tecnología o área de esta se abre camino, Jesús Bustamante lo hizo precisamente al revés, puesto que una vez que el “boom” de internet y los “IA” –como él los llama-, les auguró buena vida hacia el futuro; y así lo vemos en nuestros días.
Este autor nos presenta en su composición “La arquitectura d e la información del siglo XX al XXI” una especie de sumario breve de cómo fue desarrollándose este concepto desde sus inicios –con su creador Richard Saul Wurman en 1976-, pasando por la explosión del área a mediadios de los 90 y su posterior declinación casi al llegar al nuevo milenio.
Bustamante escribió esto en un contexto en el cual ésta relativamente nueva -por lo poco conocida- profesión había perdido su brillo con la “explosión de la burbuja del .com” en el año 2000. Entonces reflexiona sobre esta arquitectura como el invitado de piedra en la fiesta de las profesiones, como algo que llegó y partió su carrera como caballo inglés, para luego diluirse y desaparecer en cada “recorte de personal” de las empresas.
Sin embargo, tuvo el buen ojo crítico para desarrollar su planteamiento en cuanto a lo displicente que fueron muchos cuando debieron defender su trabajo, al no saber muchas veces si quiera cómo explicar en palabras simples lo que ser un “arquitecto de la información” significaba y su importancia para las diferentes organizaciones.
Así mismo, a pesar del negativismo que existía en la época frente a los temas relacionados con usabilidad, Bustamante se la juega por la resurrección de la profesión augurándole una nueva oportunidad, explicando dicho fenómeno como “la vuelta a casa del hijo pródigo”. En el fondo intenta decir que tras haber topado fondo y haber conocido las tinieblas, la necesidad de las empresas por contar con estos servicios sigue intacta, mirando cual adivinador en su bolita para decir que la arquitectura de la información tiene vida para largo rato…
